KOSMOS

Dicen que fue Heráclito el primero que habló sobre los conceptos de Ideos kosmos y de Koinos kosmos. Lo primero podría traducirse como el mundo privado de cada uno; esa realidad individual que solamente conoce el que la vive o el que la ha vivido. Lo segundo se correspondería con el mundo compartido; con esa realidad pública que la mayoría de los individuos acepta como buena. La gracia del asunto, lo que ha motivado multitud de reflexiones a lo largo de la historia, es que ambas realidades pueden no coincidir e incluso aparecer en lados opuestos de una misma balanza.

¿Cuál es entonces la verdadera realidad? Parece evidente, pero no lo es. ¿De qué sirve saber que uno es inocente cuando un tribunal popular te ha declarado culpable? ¿De qué vale ser una persona muy capaz si todos los demás opinan todo lo contrario? ¿De qué vale saber que tu entrenador te ha dicho que hay que jugar al ataque (porque tú estabas dentro el vestuario) si todo el mundo “sabe” que tu entrenador juega a defender? ¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?, que diría Groucho Marx o algún que otro analista deportivo.

Los que por algún tipo anomalía cósmica sean seguidores de uno de esos equipos que solamente aparecen en los programas deportivos cuando se cruzan con las entidades que “venden” sabrán de lo que les hablo. Si su equipo gana ese día por un gol a balón parado sabemos que ocurrirán dos cosas indefectiblemente: que su equipo no será el que gane (porque será el otro el que pierda) y que su equipo pasará a la historia como uno que es fuerte a balón parado. Da igual si nunca más vuelve a meter un gol de falta. Da igual si es verdad o no, porque nadie con capacidad de influir en la realidad compartida se va a molestar en comprobarlo.

De esa misma manera, según lo que convenga, su equipo será violento, o animoso, o defensivo, o tendrá un entrenador que ya no vale, o un jugador que lo “lógico” es que esté en otro sitio, o su equipo será de los que divierten y da gusto ver jugar… siempre que pierda, lógicamente. El koinos kosmos, la realidad compartida, la que vende, la que compramos, la que maneja su cuñado, su jefe o ese señor con el que coincide todos los días a la hora del café, es así. Es la de la tele. La que lleva puesta el taxista en la radio. La que cuentan esos periódicos tan coloridos y plurales que casualmente resultan ser los más leídos. Todos, casualmente también, hablan siempre de los mismos. El koinos kosmos es tan poderoso —y tan arrogante —que es capaz incluso de decirte que es mentira lo que tú has visto.

¿Pero qué es más rentable “a día de hoy”: bucear para buscar la realidad privada o dejarse llevar por la realidad compartida? No me conteste ahora. Hágalo después de la publicidad.

Y ahora resulta que el Atleti es el favorito para ganar la Liga. “Es lo que dice la calle”, me aclara mi vecino. ¿La calle? ¿Qué calle?, pregunto yo con curiosidad. ¿Se refiere a la misma calle que sólo habla del Atleti cuando es para vender a sus jugadores, o para aclarar lo mal que juega, o para matizar lo leñero que es, o para recordar lo acabado que está su entrenador, o para demostrar que no tiene mucho que hacer contra el Liverpool? ¿Es esa la calle que ahora está interesada en colocarle al Atleti la exigencia histórica de tener que ganar el campeonato de Liga? ¿Por qué? “Bueno, ahora que nosotros no podemos…”, se le escapa a mi vecino. Y no hace falta aclarar mucho más.

Que alguien dé como favorito al Atlético de Madrid es algo por lo que un aficionado colchonero debería alegrarse, dice algún que otro ilustrado, de esos de los que suelen mirar a través de un cristal de protección. Y tiene razón, pero no seamos fariseos. El problema no es ese. No es lo mismo que un compañero de clase te diga con admiración (o envidia): “vas a sacar un nueve”, a que tu padre te grite todas las noches “tienes que sacar un nueve”. Nos entendemos, ¿verdad? Pues ese es el problema: que alguien (¿la calle?) se ha creído que es el padre putativo de todos nosotros. Y mira, no.

Llegado a este punto, y aclarando que hace tiempo que en esto del fútbol la única realidad que me interesa es la que yo veo, huelo y siento, estoy de acuerdo con Mario Benedetti cuando decía que el futuro no es una página en blanco sino una fe de erratas.

Es decir, partido a partido.

@enniosotanaz

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